…y lo primero que hice fue irme derechito a la báscula. No por nada, sino porque recién levantado es cuando se ve un valor de peso corporal más fiable, sin comidas ni ayunos prolongados de por medio. Cada lunes a esta hora me pesaré para ver como he progresado, o no, durante la semana. Con esto empieza el control de peso durante este período de entrenamiento que la semana pasada ya dio sus primeros pasos. La idea durante este primer mes es clara: preparar el organismo a cargas de trabajo físico más o menos intensas (después de tres meses tú veras…) y a la vez perder un par de kilos o tres de grasa corporal. Dos estaría muy bien, teniendo en cuenta que está la Semana Santa de por medio y varias visitas previstas para esas fechas. Lo cual implica comidas más o menos copiosas y poco tiempo para entrenar. En fin… En próximos posts iré desgranando la rutina. Y sus resultados.
Por cierto, la báscula marcó 74,6.
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