Ahora que parece que, ya sí, definitivamente, se le han cerrado las puertas del play-off a nuestra querida Cultural, es el momento de reflexionar un poco. La temporada no ha sido lo que muchos esperaban con la inversión en fichajes que se ha hecho. Parece mentira que mucha gente piense, a estas alturas de la película, que en fútbol invertir mucha pasta provoca, inevitablemente, éxitos deportivos. Pues va a ser que no, oye. Y menos en Segunda B. El tópico ese de que los mejores jugadores no tienen por qué hacer el mejor equipo es una verdad como un templo. Y se nota que en la mente de Domingo Cueto no cabe esa posibilidad. Sino, no tienen explicación las declaraciones de principio de temporada de que “con este equipo vamos a luchar por la fase de ascenso” y similares. El eterno error de todas las pretemporadas en la Cultural: creación de falsas expectativas y la venta de humo en cantidades industriales, cuando así lo único que consigues es cargar innecesariamente a los jugadores y técnicos con una presión extra. Claro, luego cuando no se consiguen los objetivos el batacazo es mayor y empieza la caza de brujas. De culpables, vaya. Con lo fácil que es estar calladito o recurrir al “vamos a intentar hacer una buena temporada”, “no somos ni mejores ni peores que nadie”, “en el fútbol puede pasar cualquier cosa”, “no hay enemigo pequeño” (ésta me gusta especialmente)… No sé, declaraciones en las que no te comprometes a nada pero que quedas bien, no sé si me explico… Por lo menos no das falsas esperanzas a la afición. Vale, sí, se hizo una pretemporada para flipar. El equipo jugó de cine y estbamos todos babeando, esperando ansiosos que comenzase la liga. Pues ahí es donde la directiva tiene que salir al quite y contener la euforia. Un poco sólo. Que parece mentira que en León llevemos más de treinta años (se dice pronto) detrás del ascenso y no hayamos aprendido nada. Mira, no me tengo que ir muy lejos. Temporada 2001-2002. Se hizo una pretemporada también de la leche en la que brilló con luz propia un tal Leo Iglesias, argentino, y que parecía que iba para crack. Luego en liga ni la olió. Nada. Ni una patada a un bote. El equipo no lo hizo mucho mejor, tampoco. Vamos, que no es la primera vez que nos pasa. Que un poco de callo ya teníamos que tener todos, hombre.
Pero no todo ha sido malo este año. Se ha creado una base de equipo que, con los retoques apropiados, puede dar mucha guerra la temporada que viene (si luego se acierta con esos retoques, claro). Para que un equipo consiga cosas lo primero que tiene que tener continuidad. Igual a estabilidad. Igual a paciencia. Por ello no sería mala idea, y quizás muchos me crucifiquen por esto, mantener a Milo. Apostar por una idea, por un grupo humano. Y no echar a 15 y traer a otros 15 nuevos, entrenador incluido, cada año. Así nunca vamos a cimentar un proyecto sólido. Y repito que de esta temporada se puede sacar una base de equipo muy buena para el año que viene, más algún jugador que venga a tapar carencias puntuales, más algún jugador de la actual plantilla que no ha rendido mucho este año pero que aún es muy aprovechable. Así que, por una vez, no empecemos de cero otra vez. Construyamos a partir de lo bueno que ya tenemos.
Y Milo… tío…. si sigues aquí la temporada próxima (ojalá que sí)….. ¡¡No tardes toda la primera vuelta en dar con tu once tipo!!
